Especialista informa que el 78% de los evaluados en la evalución PISA 2025 inició la primaria en el año 2016

Los resultados de PISA 2025 no son solo una discusión educativa. También involucra productividad, ingresos, crecimiento y, sobre todo, el futuro del país.

Los resultados de PISA 2025 deberían encender una alarma que va bastante más allá del sector educativo. El Perú no solo sigue lejos de los países con mejores sistemas de enseñanza, sino que ha comenzado a retroceder en el camino que, con dificultad, recorrió durante casi dos décadas. En lectura, el puntaje cayó de 408 en el 2022 a 390 en el 2025; en matemática, de 391 a 382. En ambas competencias estamos incluso por debajo del nivel alcanzado hace una década.

Siete de cada diez estudiantes peruanos de 15 años no alcanzan el nivel básico en matemática y casi seis de cada diez tampoco lo hacen en lectura. PISA considera como competencia básica, por ejemplo, poder comparar dos rutas o convertir precios entre monedas, e identificar la idea principal de un texto. No estamos hablando, entonces, de habilidades demasiado sofisticadas.

Pero sería apresurado buscar un culpable único. Como advierte Liliana Miranda, investigadora de Grade, PISA evalúa una trayectoria educativa acumulada y no sería razonable atribuir el resultado a un gobierno, ministro o política determinada. La especialista explica que el 78% de los evaluados cursaba cuarto de secundaria, por lo que inició la primaria alrededor del 2016: esta cohorte atravesó años de fuerte inestabilidad política e institucional, además de la pandemia y el prolongado cierre de escuelas. Miranda no plantea una relación causal, pero sí pone sobre la mesa el costo que puede tener para los aprendizajes la pérdida de continuidad de políticas, equipos y prioridades.

Hay otra cifra que obliga a mirar el problema desde la economía. Según el Consejo Privado de Competitividad (CPC), entre el 2015 y el 2025 la planilla de educación básica pasó de S/ 9,356 millones a S/ 24,819 millones, un incremento de 165%, mientras la remuneración de la primera escala magisterial aumentó 125%. Los aprendizajes, sin embargo, no acompañaron ese esfuerzo.

También hay una paradoja. Paul Neira destaca que los estudiantes peruanos muestran niveles elevados de curiosidad, perseverancia y capacidad para plantearse metas de aprendizaje. Su pregunta es pertinente: “cuanto talento perdemos en el camino por no tener un mejor sistema educativo”.

Y el costo y su impacto no llegará dentro de varias décadas. Mónica Muñoz Nájar, de Redes, recuerda que estos adolescentes comenzarán a incorporarse al mercado laboral en los próximos dos o tres años y que muchos lo harán sin pasar por la educación superior. Así, los resultados de PISA 2025 no son solo una discusión educativa. También involucra productividad, ingresos, crecimiento y, sobre todo, el futuro del país. Es labor urgente de la gestión actual tomar medidas para que se empiece a mejorar el rumbo.

Fuente: DIARIO GESTIÓN

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