Los criterios de evaluación
El Currículo Nacional de la Educación Básica (CNEB) plantea un conjunto de competencias, cada una con una naturaleza específica y, asociadas a estas, un conjunto de capacidades concebidas como aquellos conocimientos, habilidades y actitudes que los estudiantes ponen en juego cuando enfrentan un problema o desafío.
Sabemos también que las competencias no se poseen de manera absoluta. Es decir, no es algo que tengamos o no, sino que todos poseemos un nivel de desarrollo con relación a estas que puede seguir fortaleciéndose. Por ello, cuando evaluamos competencias buscamos identificar y describir dicho nivel, con el propósito de orientar y retroalimentar el proceso de aprendizaje.
En esta cartilla, te presentamos algunas ideas clave que te serán de utilidad para evaluar el nivel de desarrollo de las competencias en tus estudiantes y acompañar de manera más efectiva su progreso.
Para poder evaluar una competencia, primero es necesario comprenderla.
Tomemos como ejemplo la competencia “Asume una vida saludable”. Según el CNEB, esta se pone en acción cuando la persona enfrenta situaciones vinculadas a preservar, mejorar o realizar prácticas orientadas al cuidado de su salud y bienestar integral.
Esta competencia requiere movilizar dos capacidades:
• Comprender cómo la actividad física, la alimentación, la postura y la higiene impactan en la salud.
• Incorporar prácticas que contribuyan a mejorar la calidad de vida.
Imagina a un estudiante que suele sentirse desganado e irritable por las mañanas. Este, será competente, respecto de esta competencia, si, por ejemplo, logra identificar una posible relación entre ese estado y sus pocas horas de sueño de los últimos días y toma decisiones para reajustar sus horarios de descanso y evitar actividades estimulantes previas al sueño.
Identifica los criterios esenciales con que evaluar la competencia
Para evaluar el nivel de desarrollo de una competencia, enfócate en sus capacidades, ya que como se señala en el CNEB, estas “son los atributos estrictamente necesarios y claves para observar el desarrollo de la competencia de los estudiantes”.
Así, en el caso de la competencia “Asume una vida saludable”, los criterios se centrarán en valorar tanto en qué medida los estudiantes comprenden la relación entre la alimentación, la postura, la actividad física y la higiene con su salud como en valorar cómo esta comprensión se traduce en decisiones y en asumir prácticas concretas que contribuyan a mejorar su calidad de vida.
Estas comprensiones y prácticas asociadas a la salud se desarrollan a lo largo de la escolaridad con niveles crecientes de complejidad que se describen en los estándares de aprendizaje que, como indica el CNEB, son referentes que describen “el nivel que se espera puedan alcanzar todos los estudiantes al finalizar los ciclos de la Educación Básica”.
Por ejemplo, la tabla que se muestra a continuación contiene algunos ejemplos de criterios formulados para evaluar la competencia “Asume una vida saludable”. Observa como estos integran ambas capacidades y describen distintos niveles de complejidad de acuerdo con el ciclo:
Comunica los criterios de forma comprensible
La evaluación, cuando es formativa, involucra tanto a docentes como a estudiantes.
Dado que tus estudiantes invertirán tiempo y esfuerzo en investigar, realizar actividades físicas, diseñar circuitos, planes de acción, etc., es fundamental que conozcan con anticipación los criterios de evaluación, ya que así podrán reconocer si su esfuerzo está orientado en la dirección correcta.
Para lograrlo, debemos asegurarnos de que estos sean presentados de manera clara y comprensible. En muchos casos, esto implicará adaptar su redacción y acompañarlos con ejemplos concretos que faciliten su interpretación.
Por ejemplo, ante el criterio:
“Identifica señales corporales básicas durante o después de la actividad física”, un docente podría decir:
“Sabré que cumplen con este criterio cuando puedan describir qué sucede con su cuerpo cuando realizan una actividad física y también luego de ella, y puedan explicar por qué sucede esto. Por ejemplo, si notan que su corazón late más rápido o más lento y puedan explicar por qué”.
De esta manera, comunicar los criterios de evaluación no solo orienta la enseñanza, sino que permitirá que tus estudiantes analicen y tomen decisiones informadas sobre su propio proceso de aprendizaje.
Diseña situaciones complejas y realmente significativas
La evaluación de competencias va más allá de calificar desempeños específicos y asignar una valoración global.
Evaluar competencias implica enfrentar a tus estudiantes a un problema o desafío y valorar cómo estos movilizan sus capacidades para poder afrontarlo.
Por lo tanto, para evaluar una competencia necesitarás diseñar de antemano una serie de situaciones o desafíos para poder evaluar su nivel de competencia. Estas situaciones deben ser suficientemente complejas para que tus estudiantes puedan movilizar sus competencias, así como auténticas, interesantes y relevantes para que les resulten realmente significativas.
Puedes encontrar ejemplos de situaciones significativas y orientaciones para su diseño en herramientas similares de esta serie.
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